
Spoiler: No (pero sí va a cambiarlo todo)
En algún momento tenía que tocar este tema…
El mundo del diseño está en plena transformación (como siempre). Lo que hace apenas unos años parecía ciencia ficción (como tener un “asistente creativo” capaz de generar ideas visuales, logos o maquetas en segundos) hoy es una realidad cotidiana gracias a la inteligencia artificial (IA).
Pero frente a esta revolución, muchos diseñadores (Entre ellos varias amistades con incertidumbre en sus ojos) se hacen la misma pregunta: ¿esto es una amenaza o una oportunidad?
La IA ya está aquí… y diseña
Desde herramientas como Midjourney o DALL·E , que generan imágenes a partir de texto, hasta asistentes como ChatGPT que ayudan a escribir briefs, conceptos o nombres de marca, la IA está modificando el flujo de trabajo creativo. Algunas plataformas incluso ofrecen interfaces completas de diseño UX/UI sin necesidad de código.
Esto puede parecer inquietante. ¿Qué pasa con el talento humano? ¿Qué valor tiene un diseñador cuando una máquina puede generar 20 versiones de un logotipo en segundos?
El nuevo rol del diseñador
Lejos de desaparecer, el rol del diseñador está evolucionando. La IA no reemplaza la sensibilidad estética, la empatía con el usuario o la capacidad de resolver problemas complejos. Pero sí puede acelerar procesos, automatizar tareas repetitivas y ampliar el campo de posibilidades.
En este nuevo escenario, el diseñador no es quien compite con la IA, sino quien la dirige. El valor está en saber qué pedirle, cómo evaluarlo y cuándo descartarlo.
Nuevas habilidades, nuevas oportunidades
El diseñador del futuro (que ya empieza a ser el del presente) necesita incorporar nuevas habilidades:
- Prompt engineering: saber comunicarse con herramientas de IA para obtener buenos resultados.
- Curaduría creativa: seleccionar, editar y combinar propuestas generadas por IA.
- Pensamiento estratégico: enfocar el diseño como una solución integral, no solo estética.
- Ética y derechos de autor: entender los límites y riesgos del uso de contenido generado por máquinas.
¿Qué hacer hoy?
- Explora las herramientas: prueba, juega, experimenta. No necesitas convertirte en experto, pero sí conocer lo que existe.
- Observa tus procesos: identifica tareas que podrías optimizar o automatizar.
- Conecta con otros profesionales: la conversación colectiva es clave para entender hacia dónde va la profesión.
Conclusión: el diseño no muere, se reinventa
La IA no vino a quitarte tu trabajo, sino a cambiarlo. Como ocurrió con el paso del lápiz al mouse, y del papel a la pantalla, esta es otra etapa de evolución. La diferencia es que esta vez el cambio es más rápido, más profundo y más impredecible.
Lo que no cambia es la esencia del diseño: comunicar, emocionar y resolver. Eso sigue estando en manos humanas.
¿Y tú? ¿Cómo estás incorporando la IA en tu práctica creativa? Cuéntame en los comentarios o comparte este artículo con tu comunidad.
Juan Palao García
(Diseñador y entusiasta de Marketing)
P.D. nada de esta entrada fue realizada con Inteligencia Artificial… ¿O si?
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